sábado, 18 de octubre de 2008
Mutis por el foro...
La presidente habla, inaugura, critica, exagera, protesta, miente, grita, divaga, cree lo increíble, pregona invalores, equipara, proyecta, contrasta, ríe, acusa, desmiente, deja de dignificar, continúa vociferando sinrazones como si nada hubiese ocurrido. Qué pena. La esperanza y euforia de un pueblo vuelve a dejarse de lado ante semejante resultado histórico. Es que la soberbia presidencial parecería estar arraigada desde las entrañas de un "peronismo" ajeno a toda realidad y al borde de cualquier tipo de colapso incívico. No hay pautas ni valores; sólo ansias de poder y de triunfo. Hoy, el pueblo (campo y ciudad) es el único soberano que, desde su honestidad patria y constancia de la razón, superó todo discurso gubernamental plagado de falacias, miedos latentes, incapacidades e insultos. Estamos en presencia de un momento invalorable, del que tuve el privilegio de participar in situ. Por ello, cualquier mensaje dictatorial carente de posibilidades democráticas y medidas acertadas, ni siquiera podrá rozar nuestras almas. Somos lo que quisimos construir desde la mejor parte, la verdad. Ya no importan los colores partidarios ni cualquier retórica mezquina, sino los verdaderos hombres que se juegan por entero. Entonces, nadie podrá obligarnos a doblegar nuestras voluntades. Estamos libres de todo maleficio impuesto desde cualquier parte que venga. Y aunque me tilden de lo que me quieran tildar, yo no quiero seguir siendo gobernada por un autoritarismo ilimitado que menosprecia la esencia de la persona. Quiero ser ungida por valores éticos, honestos y responsables de sus actos. Ergo, les pediría encarecidamente a los funcionarios que no contengan tales virtudes, que den un paso al costado y nos ayuden así a rescatar la verdadera patria. Ana Cecilia del Río
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario